• TechBloom

El doble impacto del storytelling en las start-ups.



Escrito por: Bernat Sanromà ex-director creativo y publicitario desde hace casi 25 años, ahora empieza su trayectoria como consultor de comunicación estratégica independiente. Apasionado del mundo digital que rodea a las Marcas y la sociedad. Director de dos Másters, uno en Comunicación de Marcas y otro en Dirección de Arte en ESdesign Barcelona. Orgulloso miembro de Publicitarios Implicados. Profesor de Creatividad y Storytelling.



El mundo de las start-ups me atrae desde hace tiempo. Me gusta por muchas razones, pero especialmente porque está lleno de personas optimistas. De personas que han seguido unespejismo, un sueño, y que creen en él con una fuerza de voluntad tal que se esfuerzan para que se convierta en una realidad palpable. Porque hay trabajos duros, pero vivir desde dentro tanto el nacimiento como el crecimiento acelerado de una start-up debe ser de los más extenuantes.


Y más cuando el origen de todo, la idea embrionaria que da pie a todo, nace de una conversación entre amigos, normalmente de perfil técnico, que dan con una solución a algún problema no resuelto. Una idea en la que nadie ha caído, y que ha tenido a bien aparecerse ante los ojos atónitos de estos dos o tres desarrolladores, ingenieros, analistas...


Un momento mágico debe ser cuando los tres comprenden el potencial de lo que se traen entre manos, y comienzan a imaginar. A soñar despiertos. El resto es ya conocido. Se ha escrito mucho acerca de cómo desarrollar un plan de negocio, cómo validar un mercado, cómo crear un MVP, cómo conseguir los primeros inversores y también los primeros clientes. También se ha escrito mucho acerca del crecimiento, acelerado siempre, y de los retos a los que esos tres amigos se deberán de enfrentar los próximos tres o cuatro años.



Si bien es cierto que el fracaso forma parte inherente del emprendedor, hay algo que no acostumbra a tenerse en cuenta a la hora de comprender los errores cometidos. ¿Supimos contar bien lo que teníamos entre manos? ¿Supimos contar bien el impacto de la idea a largo plazo? ¿Supimos contar bien cómo te deberías sentir como usuario de la idea cuando la estés utilizando?¿Supimos contar a nuestro equipo hacia dónde queríamos ir? ¿Los socios capitalistas comprendieron en algún momento lo que estábamos haciendo crecer? Y, lo más preocupante ¿nos lo hemos llegado a plantear como fundadores en algún momento?


El storytelling, o, como yo lo entiendo, el relatotransversal de un proyecto empresarial, es una arma muy poderosa cuando la sabes utilizar. Pero también puede llegar a ser un trasto inútil olvidado en algun apartado de la web si no permites que impregne tu actividad como start-up.



No entraré aquí a defender la importancia de iniciar proyectos que nazcan de aquello que más te hace vibrar. Eso es algo que ya debería estar asumido a estas alturas del mundo. Sin esa pasión que te proporciona tener un propósito difícilmente soportarás los embates del crecimiento de una start-up. Y no lo digo yo, lo dicen todos los que han conseguido llegar a la otra orilla del emprendimiento.Mejor me centraré en cómo creo que un relato bien estructurado puede ayudar a una start-up en muchos momentos. Porque para mi el beneficio del storytelling es doble, aunque no siempre se ve así.


El primer beneficio es de puertas hacia afuera. Conseguir comunicar a clientes, competencia y proveedores nuestra idea, nuestra visión, nuestros motivos, nuestra propia historia como emprendedores, es algo que debería formar parte del paquete básico de cualquier start-up. Debería venir en el camión de los muebles de IKEA, justo cuando montas las primeras mesas y ordenadores. Porque no es sólo lo que nos va a diferenciar, sino también lo que va a conseguir conectar con nuestro cliente potencial desde un punto de vista emocional. Tenemos que ser capaces de convertir en emociones el proyecto que tenemos entre manos. Es de ese modo como vamos a conseguir relaciones duraderas. El poder de las historias ya no se cuestiona. Lo que sí hay que analizar es el cómo y cuándo contar lo que hacemos y sentimos. Siempre hay un modo de conectar.





El segundo beneficio es, para mi, el más importante. De puertas adentro, nuestra historia, el relato que seamos capaces de estructurar y que englobe la problemática (junto con los sentimientos y vivencias respecto a él), nuestra solución y el impacto buscado en la vida de las personas, es algo que va a ser clave tener bien definido en muchos momentos. Nos servirá como hoja de ruta complementaria al plan de negocio. Nos arrojará luz en momentos en los que no sepamos si tomar una decisión de crecimiento u otra. Nos hará fuertes en los momentos en los que haga falta remar más duro. Contagiará entusiasmo y visión entre nuestros empelados y colaboradores. Dará tranquilidad a los socios capitalistas. Y, sobre todo, nos hará comprender que lo que estamos creando nace de lo que creemos. Porque no somos lo que creamos, sino lo que creemos. Y eso hay que contarlo. Cuando comprendes esto, empiezas a ver la start-up no como el objetivo, sino como la consecuencia.


Todo esto y mucho más es lo que vamos a compartir el próximo Jueves 16 de enero a las 18h en nuestra charla en FNAC L’illa Diagonal.


RESERVA TU PLAZA -> AQUÍ

Bernat Sanromà

49 vistas